• Argentina Historia - Nuestra Bandera Nacional – 1ª Parte

    Con esta nota de la revista argentina “El Restaurador” que edita el Dr. Norberto Jorge Chiviló en la Ciudad General San Martín, Provincia de Buenos Aires, iniciamos una serie de publicaciones de artículos aparecidos en el Nº 22, del Año VI, Marzo 2012 de dicha publicación que reúne en cada número excelente material de análisis histórico de la República Argentina.

    El estar celebrando el
    Bicentenario de la Bandera Argentina es de por sí una razón muy valedera para dedicarle estas notas históricas y comentarios de importantes colaboradores de “El Restaurador”. En lo personal, el 20 de junio de 1957 tuve la suerte de, por vivir en Rosario, la Ciudad Cuna de la Bandera, desfilar con mis compañeros de la Escuela Normal Nº 3 Mariano Moreno en la inauguración del Monumento Nacional a la Bandera Argentina Un hecho más que se suma al sentimiento que tenemos todos los argentinos por la enseña nacional,  que a veces no nos permite entender cómo puede ser que en otras latitudes,  se desprecie a la bandera que representa a países de larga tradición y hondos cimientos históricos.



    Antecedentes relacionados con nuestra Bandera Nacional – 1ª Parte

    Por el Dr. Federico Manuel Julián Gamas

    El 24 de enero de 1812 a las cinco y media de la tarde, Belgrano salió de Buenos  Aires al frente de un destacamento con rumbo a Rosario, para  instalar dos  baterías destinadas a controlar las  correrías de  los  navíos  realistas de Montevideo. Arribó al destino -por entonces un simple villorio, el 27  de  febrero por  la mañana y en  la relación que redactaba, consignó: “…Llegados a la Plaza Mayor, se formó en batalla, y habiéndose guardado  las banderas en la casa que se me estaba preparada…”

    El siguiente día 13, pidió al Gobierno que declare “la escarapela nacional que debemos usar, para que no se equivoque con la de nuestros enemigos…” (2) Atendiendo a esa solicitud, el 18 el Gobierno decretó: “En acuerdo de hoy se ha resuelto que desde esta fecha en adelante se haga, reconozca y use la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata declarándose por tal la de los colores blanco y azul celeste…” (3)

    Belgrano tras acusar recibo el día 23 de esta decisión del Triunvirato, el 26 de febrero insistió: “…Las banderas de nuestros enemigos, son las que hasta ahora hemos usa-do, pero ya que VE ha determinado la escarapela nacional con la que ya nos distinguimos de ellos y de todas las Naciones, me atrevo a decir a VE, que también se distinguieran aquellas, y que en estas Baterías no se viese tremolar sino las que VE designe…” (4)

    Pero la decisión del Prócer iba tan rápido como su pensamiento y, sin esperar la respuesta del Triunvirato a su propuesta, el día 27, al inaugurar la Batería de la Independencia (ubicada en la isla del Espinillo, en la costa oriental del Paraná), en la todavía inconclusa Batería de la Libertad, mandó enarbolar por primera vez la Bandera celeste y blanca, que con el tiempo sería nuestro máximo símbolo nacional; en el final de la arenga con que la presentó a la tropa, dijo: “Juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur, será el templo de la Libertad y la Independencia” (5)
    Ese emblema había sido confeccionado por doña Catalina Echevarría de Vidal, y bendecido por el Párroco del Rosario, Canónico Julián Navarro, siendo quien la enarboló, Cosme Maciel. (6)  Al informar al Gobierno de esa ceremonia, consignó: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, mándela hacer celeste y blanca, conforme los colores de la escarapela nacional”

    Cabe acá hacer un par de aclaraciones.  En primer lugar, tanto las comunicaciones del Prócer, como las sucesivas resoluciones de nuestro gobierno relacionadas con la Bandera, mencionan indistintamente “azul celeste”, “celeste” o “azul”, por lo que más que variantes en el matiz de ese color cabe presumir que los términos se usaron como sinónimos. Por otra parte, si la critica historiográfica se inclina por descartar el uso de los colores celeste y blanco en los días de Mayo de 1810, los mismos habían empezado a difundirse y generalizarse poco tiempo después, por lo que su elección no fue iniciativa de Belgrano, sí lo fue en cambio unirlos en paño de bandera.

    También señalo que nuestro Padre de la Nacionalidad era hombre de confianza de las autoridades de Buenos Aires, por lo tanto conocía perfectamente la bandera que se enarbolaba en la Fortaleza, y aún recuerdo que las tropas bajo su mando poseían una bandera, por lo que bien pudo enarbolar esa, o de necesitar una de mayores dimensiones, mandar hacerla idéntica a la que había llevado (que probablemente era la que se usaba en Buenos Aires).

    No existe documentación incontrovertible sobre la disposición de las franjas en esa bandera. Una tradición rosarina refiere que se componía de dos fajas verticales, la cercana al asta era blanca y la exterior celeste. Por otra parte en el retrato que pintó en Francia François Casimir Carbonnier en 1815, para el cual posó Belgrano, aparece como fondo una batalla, en la cual flamea una bandera con dos franjas horizontales, blanca la superior, celeste la inferior (concuerda con el cuadro que reproduce la batalla de Maipo, pintada en 1819 bajo la supervisión de Álvarez Condarco).

    Para aumentar la incertidumbre en 1885, se encontraron en la capilla de Titiri, dependiente del Curato de Macha de la hermana República de Bolivia, ocultas detrás de dos cuadros, sendas banderas de enormes dimensiones (apropiadas para enarbolarse en una fortaleza), muy antiguas y muy deterioradas: ambas con tres franjas celeste y blanco, pero una con los colores distribuidos tal como actualmente lo están en nuestra Bandera Nacional, en tanto que en la otra era como el “negativo” de la primera: las fajas horizontales, son: blanco – celeste - blanco.

    Monumento Nacional a la Bandera Argentina, en Rosario, Provincia de Santa Fe, emplazado donde el General Manuel Belgrano la hizo ondear por vez primera el 27 de febrero de 1812

     

     

    El historiador rosarino Augusto Fernández Díaz, en varios trabajos publicados en la desaparecida Revista Historia que fundó y dirigió el Dr. Raúl Alejandro Molina entre 1958 y 1966, sostuvo que la blanca – celeste – blanca era la primer bandera que Belgrano enarboló, en tanto que la celeste – blanca - celeste fue la que el Triunvirato, con firma de Rivadavia, le envió el 3 de marzo de 1812, desautorizando su iniciativa, pero esta teoría no es compartida ni por la Academia Nacional de la Historia, ni por el Instituto Nacional Belgraniano. (7)
     

     

     

    Esa desautorización no la recibió Belgrano, pues pocos días antes emprendió la marcha para hacerse cargo del Ejército Auxiliador del Perú (o “Ejército del Norte”). Aclaramos que tampoco llevó, en su viaje, la Bandera de su creación, porque pertenecía a la Unidad en que fue enarbolada y no a su Jefe.

    Dr. Federico Manuel Julián Gamas

    Para suscribirse a la edición impresa de “El Restaurador”, dirigirse al Dr. Norberto Jorge Chiviló, Calle 89 (R. Carrillo) 2182 2° “A”  - (1650) General San Martín - Provincia de Buenos Aires, Argentina  Email: periodicoelrestaurador@yahoo.com.ar


    Nuestro agradecimiento desde España al Dr. Chiviló por permitirnos reproducir textos e ilustraciones de estos trabajos dedicados a homenajear y recordar la creación de la Bandera Argentina y de su artífice, el abogado y general Manuel Belgrano.

    Eduardo Aldiser
    Argentina Mundo en el año del Bicentenario de la Creación de la Bandera Argentina

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