• Domingo Amaison en Argentina Mundo – La cuna – Los comienzos

     

     

     

    Domingo Amaison viene corriéndole a la vida casi desde que nació. Y allí sigue, un verdadero fondista que aporta mucho para las nuevas generaciones. Vamos a buscarlo a Córdoba capital y a la Provincia de Córdoba, en aquellos años 30 y 40, su niñez. Cuenta la historia de un chico de Argentina en esa época, en la que muchos se verán reflejados… Largue Domingo, que la carrera de la vida es larga….

     

     

     

    Domingo Amaison – 22 de Abril de1934 – Piquillín – Córdoba, Argentina

    Soy mellizo con mi hermana Amelia, nacimos un  22 de abril de 1934 en un pueblito llamado Piquillín, como esa fruta silvestre del campo. Este pueblo pertenece a Río Primero, sobre la Ruta 19 que va a San Francisco. Allí he pasado entre los trigales, las vizcachas y los peludos mis primeros seis años de vida. Luego por un mandato del Supremo de la casa, me trasladaron a la gran ciudad de Córdoba Capital con el fin de enviarme al colegio, ya con mi buen uso de razón a esa edad, me les retobé y no fui al colegio. Para ese ese entonces conocí la "Universidad" esa que le da placer al andar, y que se llama LA CALLE, la que disfruté con mucha pasión. Para ese entonces tenía ya la idea que a la escuela debía ir cuando fuera más grande, y así lo hice.

    Domingo Amaison – Esa peperina cordobesa
     
    Domingo Amaison en sus comienzos como atleta, en Córdoba capital. Este fondista argentino nació en Piquillín, en la provincia de CórdobaComencé a trabajar desde muy chico, lo hacía primero vendiendo yuyos medicinales con un canasto en las calle, pues conocía el lenguaje "mentiroso" de esos vendedores. Iba a las sierra a juntar todos aquellos que los curanderos recomendaban: la peperina para el mate, el tomillo, la barba de piedras, la carqueja, cola de caballo, cola de quirquincho y muchos otras hierbas medicinales que ya conocía de memoria. Este trabajo me dio una buena base económica, ya que no tenía que comprar nada, todo venia de la madre naturaleza. Ya en una mejor posición empecé a ir a las quintas de verduras y frutales que abundaban por ese entonces, muy cercana a mi casa. Allí compraba frutas y verduras que me daban mayor rentabilidad. A todo esto me compré otro canasto, con lo cual hacia una mayor carga y salía hacer las ventas. Puedo decirles que  yo era muy brillante para las ventas.
     
    Domingo Amaison – Las cosechas del campo argentino

    Con doce años me fui a trabajar al campo con un grupo de amigos mayores que yo. Esto nos llevó a recalar en un pueblo llamado Monte Ralo; años siguientes recorrimos trabajando Corralito, Laguna Larga, Despeñaderos, San José de La Quintana. Por esos lares estuve en las cosechas de maní, engavillando y emparvando con la horquilla que era tres veces más larga que mí estatura; muchas noches entre los meses de febrero y marzo, trabajábamos con la luz de la luna, eso no lo olvidaré nunca, me encantaba. Algunos días hacía de ayudante cocinero en la tropa , ya que éramos 16 en total. Luego llegó la cosecha del maíz y me toco andar con la maleta de 1,90 cm de largo entre los surcos arrastrándola. Se terminó de levantar la cosecha a finales de junio y volvimos al barrio. Estaba muy contento y con dinero.

    Domingo Amaison – La madre, napolitana – El padre de origen francés


    Siempre fui muy apegado a mi madre, una italiana llegada en 1928 desde Nápoles, “a la América” como ella decía. Lo primero que yo hacía era entregarle el dinero que ganaba con mis diferentes trabajos, eso no dejaba de ser un aporte para la casa ¡Éramos nueve hermanos! Mi padre, hijo de francés. Mi abuelo llegó a la Argentina en 1880 y se casó con una española. Mi padre nació en 1910, igual que mi madre. Era un  hombre de  1,90 de estatura y 100 kg, muy fuerte, era pintón y muy entrador con todos. Fue un bohemio, muy de beber, y mujeriego. Mi madre, una ruda italiana que no sabía leer ni escribir, pero tremendamente laburadora. Recuerdo que se inició como costurera con una vieja máquina de coser, marca Kaufman, alemana. Yo le ayudaba pegando los botones en las prendas y mi hermana se ocupaba de los más chicos.

    Domingo Amaison – Debut un 9 de julio, pero como ciclista
     
    Vista de los años 40 del Siglo XX de la Avenida Colón de Córdoba, ArgentinaUn día de regreso al barrio y mi madre me dice “El 9 de julio habrá festival en el barrio que organiza la escuela, podríamos ir a ver algo” Le gustaban las carreras de sortijas, las de bicicletas. Así fue que allí participé, con la ayuda de un amigo que me prestó su bicicleta de ir a trabajar. Había que dar diez vueltas al barrio, éste estaba compuesto por unas veinte manzanas, no era mucho para los aficionados que participaron, pero para mí sí. Pero siempre fui de intentarlo todo. Quedé colocado 4º en un grupo de 10 participantes, me tocó de premio una torta!!! Así fue el comienzo de mi carrera deportiva en 1946. Me entusiasmé mucho y tenía el apoyo de ese amigo que le gustaba verme participar y él sacar "pecho" con su bicicleta!!!. Pocos tiempo después se organizó en el Parque Sarmiento una carrera de bicicletas para novicios.  Entrenaba dos veces en la semana, y por la noche. Me era muy común hacer entrenamientos de 40 a 60 km cada vez. La carrera se realizó con ida y regreso a la Torre del Barón Vise, o sea el camino que va hacia Alta Gracia, unos 50 km ida y regreso al Parque Sarmiento. De ida me mantuve en el grupo, pero al girar en el regreso, me corte solo adelante, nadie salió a buscarme. Éramos unos treinta participantes y muchos de ellos pensaron que yo me iba a "hundir". Pero nada de eso ocurrió, llegue solo al Parque Sarmiento, ese fue un gran momento de mi vida. Luego seguí corriendo y participando, pero con  esa bicicleta ya no era para seguir allí, había que tener una mejor, y no tenía los medios para comprarla. Para finales del año 1947, en un festival también en mi barrio, me anoté en una carrera pedestre de unos 3 km, éramos cuatro participantes, quede último, cansado y tirado debajo del palco "muerto". Mi padre fue a buscarme entre la gente y me sacó de allí abajo tomándome de los pelos y así me llevo a mi casa. Fue muy traumático y humillante. Mi madre se enteró y sé que sufrió mucho con la actitud que él tuvo. Eso no me quitó las ganas de seguir haciendo algo en el deporte.

    Domingo Amaison – Una vida callejera
     

    Domingo Amaison corriendo una prueba de atletismo en Henderson, provincia de Buenos Aires, Argentina Estaba muy poco en mi casa, fui un chico de andar en la calle, incluso dormía en casa de mis amigos, pero durante el día estaba con mi madre y colaboraba con la atención de mis otros hermanos más chicos. Mi padre trabajaba en una cementera, sus horarios de trabajo eran rotativos. Teníamos momentos que nuestras relaciones eran buenas. Años más tarde perdió ese trabajo y salió a hacer cosas por su cuenta, trabajos de albañilería, pero encontró la veta y comenzó a cavar pozos negros. Fue la época de la mayor demanda de la construcción en Córdoba, se construían barrios enteros y aún no existían las llamadas cloacas, esto fue entre 1948 al 50. Ya había terminado la  guerra, llegaba Perón con sus grandes promesas de obras. Mi padre ganaba buen dinero en eso. Estuve trabajando con él un tiempo y sin ver un peso, o un par de zapatillas como aliciente, nada. Dinero que agarraba él lo quemaba en bebidas y mujeres. Sabía descender a los pozos de  20 y 30 m de profundidad, la tierra se sacaba con soga y una rondana y a brazos, siempre teníamos que ir a buscar las napas de agua o arena. Los sábados se trabajaba en las obras, pero mientras él tenía dinero en el bolsillo, no llegaba. Los días domingo yo salía a vender frutas con mis canastos, cuando nos enojábamos, me iba y seguía con lo mío; cuando hacíamos las pases volvía. Así fui dando tumbos. Debo decir con mucha franqueza que nunca renegué de mi padre, lo quise mucho, no lo pude disfrutar como tenía que ser. Cuando él estaba en sus cabales era una persona muy dulce y llena de sentimientos. Falleció a los 57 años, muy  joven. Lamenté mucho no poderlo despedir, estaba de viaje hacia Torrelavega, Santander, en España para realizar un curso.

    Domingo Amaison – Si no fuera por la penicilina!


    Domingo Amaison, atleta argentino, gran figura internacional, con dos compañeros suyos en las pistasYo era chico y sabía  irme a bañar a los canales, que en Córdoba había muchos. Me sabía pasar horas en épocas de verano con otros amigos. Un día empecé a sentir un fuerte dolor de oídos, fueron pasando los días y cada vez peor, caí en cama, allí pasé unos diez días muy mal, los dolores eran muy fuerte y mi cabeza entro a hincharse. Un domingo mi padre llego ebrio a casa, me vio en la cama y como sufría yo, me dijo mañana vamos al médico. Así fue, el lunes salimos caminando los dos hacía un dispensario que había en el Barrio Bella Vista. Estaba a unos tres km de mi casa, no había transporte para poder llegar, el camino debía ser a "pata". Me atendieron los médico y le hicieron saber a mi padre que estaba muy mal y ellos no tenían medios para atenderme. Salimos de ahí y mi padre me llevó al Hospital San Roque. Caminamos unas  diez cuadras y nos fuimos a tomar un tranvía que nos dejaría muy cerca al hospital. Llegamos muy cansados los dos, mi padre andaba estrenando unos zapatos y se le encarno una uña. Quedé internado durante cuarenta y cincos días. El diagnóstico fue de una infección, producto de las aguas servidas de los canales. Me salvé milagrosamente. Tuve la suerte que en esa época recién estaba llegando al país la famosa penicilina y pude salvar mi cuero!!! Eso sí, perdí el audio de mi oído izquierdo.
     

    Gracias Domingo Amaison. Lo esperamos para que nos cuente, desde Argentina, más cosas...

     

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    Lista de comentarios

    Jose Luis Gonzalez22/06/2017 16:46:40

    Me alegra muchisimo y me llena de satisfaccion que se hable de la epoca de oro del atletismo argentino, desconocida en gran parte por las nuevas generaciones. Mi padre -Gumersindo Gonzalez- atleta representante de argentina y entrenador del Club Atletico Independiente, mucho tuvo que ver con lo que sucedio en aquella epoca. Si mal no recuerdo (era un niño en ese entonces) el Sr. Amaison fue atleta de mi papa, como tambien lo fueron Osvaldo Suarez, Isabel Avellan, Noemi Simonetto y muchos otros poseedores de marcas que subsistieron durante años. Ojala que podamos algun dia recuperar ese nivel ¡¡¡¡

    Horacio Fernández05/05/2017 19:41:48

    Una excelente entrevista y, aunque parece extensa, se queda corta porque faltaría contar las extraordinarias hazañas deportivas de esta gran persona, gran atleta, Domingo Amaizón. Debería haber una segunda entrega, propongo modestamente, tan solo contar que este señor fue uno de los portadores de la antorcha olímpica en los Juegos Olímpicos de México en 1968.

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