• Argentina Mundo recuerda a Jesús Alonso Olveira

    Cuando los romanos llegaron a esta punta noroeste de España, en tierras de los celtas, llamaron Finisterre, el “fin de la tierra” a este cabo gallego. Allí nació y ha vuelto a vivir Jesús Alonso Olveira Papin. Es uno de los tantos gallegos argentinos que andan por el mundo, uno de los muchos que han retornado. Es alguien que nos emociona con este relato del que ofreceremos tres momentos…. Va el primero, los preparativos del viaje a la Argentina, allá estaba su padre, en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, con el Riachuelo separándolo de Buenos Aires… aquí, la madre y esa abuelaza gallega que es algo difícil de describir si no se viene a Galicia y las conoce, una tierra aldeana que aquí nos describe de maravillas Jesús…

     

    Preparándonos para emigrar a la Argentina
    Por
    Jesús Alonso Olveira


    Vista de Finisterre, A Coruña, costa del Atlántico, con su puerto pesquero en primer planoDurante muchos años, diría que más de veinte, conservé un sentimiento de rechazo e indiferencia hacia el mar, a pesar de haber nacido frente a él, nada menos que en FisterraFinisterre, un 22 de diciembre.  Mi abuela me anotó el 25 aprovechando el Nadal, la Navidad, cuando comenzaba el solsticio de capricornio y el invierno. O sea que he pasado parte de mi niñez viéndolo y escuchando su oleaje...

    Con el albor de un día de mayo nos levantamos mi madre, hermanos y yo. Había que viajar a La Coruña para arreglar los papeles en el consulado argentino, en junio nos íbamos para la Argentina. Abordamos el Guillén,  el transporte que hacía el viaje Finisterre-La Coruña. Allí teníamos que contactar con un paisano que se dedicaba a acompañar a hacer los trámites, un gestor que vivía de eso. Pasamos esa noche en un hotel. Apenas amanecía cuando mi madre nos levantó a todos y marchamos a encontrarnos con nuestro cicerón.

    Iglesia de Santa María de Areal de Finisterre, A Coruña. Del Siglo XII. Areal significa "arenal"Nunca había visto una ciudad y La Coruña me resulto hermosa con sus edificios y sus galerías de vidrio, los escaparates inmensos de sus comercios, también de vidrio, justificaban su nombre como la "ciudad de cristal". Retornamos ese mismo día a Finisterre, todo había salido bien. Esa primavera estaba pasando demasiado rápida para mí, pero para mi madre creo que era la más larga de su vida, hasta pienso que contaba los segundos del péndulo del reloj de pared que teníamos. La luz diurna comenzaba a extenderse, pero hasta bien entrada la noche el petador de la puerta (el llamador) golpeaba constantemente, eran incesantes las visitas unas para desearnos suerte. Otras eran personas que tenían un ser querido en Argentina y venían a traer su presente para que se lo lleváramos. Los paquetes casi todos tenían el mismo envoltorio y tamaño, envueltos en tela y cosidos con la dirección y el nombre escritos para identificar el destinatario. Pienso que eran azafranes. Se trataba de evitar mandar algún recuerdo íntimo para no aumentar la morriña, la  nostalgia de los gallegos, y angustiar al ser querido que se encontraba lejos.

    Fiesta Medieval en Finisterre, Galicia, España. En primer plano, conjunto de música gallega con su gaitero-¡Toma Pepita!  , - que era el sobrenombre de mi madre, por Josefa- este paquetito es para mi hijo que vive en Avellaneda.
    Las tertulias se hacían largas y emotivas, yo me sentaba en los escalones de la escalera que daba al altillo (el ático) y escuchaba ¿¡Casa grande la Avellaneda, viven casi todos los que se fueron de Finisterre!?. Pensando e imaginando el tamaño de la misma me quedaba dormido.

    Eran los últimos días de escuela y Don Alfonso, el maestro, me dedicaba más tiempo a mí que a los demás. Me ponía en su escritorio diciéndome "Tu a Argentina te vas sabiendo leer y escribir". Se sentaba a mi lado y con un lapicero me guiaba por todo el abecedario, vocales y consonantes se unían formando frase, nombres y oraciones las que en voz  alta y temblorosa repetía,  a lo que Don Alfonso asentía o disentía con leve movimiento de su cabeza.  
     
    Y volvía de la escuela como todos los días a las cinco de la tarde. Esperándome como siempre en la puerta de su casa estaba Ramoncito sentado en su pequeño banco de madera.  Era discapacitado físicamente, su pequeño cuerpo apenas medía medio metro, pero  mentalmente ¡NO!...un ser muy especial.  Como todos los días me preguntaba  “¿¡Y luego Alonso que te enseñó hoy Don Alfonso!?”  Le decía  “La "a", con la "v" más la "e" es un "ave" una gaviota, un pájaro, ¡hombre lo que vuela y tiene alas!”… y me contestaba “¡Ah !¿Un avión?”   “¡NO! ¡NO!  es mira… -y agitaba mis brazos extendidos y moviéndolos imitando el vuelo de un ave para graficarlo-  Me salía con  “¿¡Y una mosca? Porque vuela ¿no?”  -¡”Si y también tiene alas pero…”  “Enriqueta dice que es un bicho ¡espera que la llamo!”  Enriqueta era su madre que tenía cara de mala y yo le tenía miedo. Usaba un silbato de lata colgado de su cuello que  soplaba para llamarla “¡NO!,¡NO! mira mañana le pregunto a Don Alfonso y después te  digo...

    Vista de una playa de Finisterre, Galicia, España. Oeste español bañado por el AtlánticoSin pecado conzebida!", era la contestación castiza de Doña Lucinda al "Ave maría purísima" con que todos la saludábamos. Era una vieja que vivía sola, muy beata ella. La chusma decía que tenía el ataúd debajo de la cama listo para cuándo tuviese que partir de éste mundo.  Como todos los días, rosario en mano, orando entre dientes y pasando sus cuentas, se dirigía a la iglesia para la novena, o sea la misa de las seis de la tarde. Yo me la encontraba cuando volvía de la escuela, luego de hablar con Ramoncito.

    La primavera climatológicamente no podía ser mejor, estaba en todo su esplendor. Pero para nosotros a pesar de que sería la última que pasaríamos en Galicia, nos era indiferente ante la expectativa que teníamos sobre la inminente ida para Argentina. Se estaban  terminando para mí los días de jugar a la billarda, un juego de niños típico en Galicia, de ir a coger moras y de ver en las playas a los pescadores pintando, reparando sus barcos o cosiendo las redes de pescar… corretear por sus arenas. Esos últimos días estaban dedicados a las despedidas y las visitas a otras casas con el mismo fin, eso estaba a la orden del día.

    Un barco pesquero registrado en Camariñas, puerto cercano a Finisterre, ambos en A Coruña, Galicia, España. El nombre homenajea a ArgentinaLos sentimientos de mi madre eran exultantes, nunca le vi tan alegre, se juntaba con amigas y vecinas. Las bromas entre ellas eran picarescas, se acercaba el encuentro con mi padre. Yo lógicamente no podía discernir el carácter de las mismas en mi mente de niño, lo descubriría tiempo después a través de las imágenes que me quedaron de ésos momentos. Hacía algo más de un año mi abuela materna ya se había ido para Argentina para encontrarse con su otra hija y nietos. Me quedó grabada esa imagen porque apenas amanecía yo estaba despierto mirando por la ventana, viéndola partir  sin despedirse de nosotros. Estaba enconada con mi madre por cuestiones que solo ellas sabían, pero el tiempo remediaría eso.

    Hablo de mi abuela materna porque no conocí a mis abuelos paternos, ya habían partido de este mundo antes de nacer yo, y mi abuelo materno emigró a Cuba dejando a mi abuela con mi madre y mi tía sin acordarse más de ellas. Este hecho obsesionaba a mi madre, temiendo correr la misma suerte que mi abuela, de ahí esa exaltación en sus sentimientos al tener la fecha de partida y los pasajes en sus manos. Este hecho de abandonar a los seres queridos que quedaban en el pueblo se repetía esporádicamente con algunos hombres que buscaban una nueva oportunidad en otras tierras. Partían primero ellos dejando atrás los seres queridos con la promesa de volver a juntarse y en algunos casos no se acordaban más, iniciando otra vida en esas tierras con otra gente. Tal vez la lejanía y la soledad dejaban al hombre preso de sus circunstancias.

    Y a este carretel aún le queda mucho hilo…

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    Lista de comentarios

    Juan Rene Olveira20/07/2013 04:43:35

    Lei esa parte de la historia y la añadi a unos videos que vi en YouTube y me imagine a mi abuelo cuando se vino para argentina a encontrarse con sus hermanos ,su mama y luego emigrar al sur donde nacio mi padre.Mi abuelo era Francisco Olveira y se vino a argentina por su hermano Felipe,que los trajo a todos.Quisiera saber si quedan algunos parientes,aunque sea lejano.

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