• Irena Sendler, heroína polaca del Ghetto de Varsovia

    Hija de un médico polaco, ha nacido en las cercanías de Varsovia un 15 de febrero de 1910. Era enfermera  del Departamento de Bienestar Social de Varsovia. En 1942 los nazis cercaron una parte de la ciudad para hacinar a los judíos en el conocido como “ghetto de Varsovia” (palabra de origen veneciano que proviene del barrio de la ciudad italiana donde vivían en el Medioevo, significa fundición de hierro que era la industria allí existente. Como sufrían ataques que hoy llamaríamos xenófobos, acordaron con el Duque de Venezia  crear portales que se cerraban al caer la tarde y evitar así robos y agresiones. Para ello pagaban además una cantidad al ducado veneciano. Esa judería sigue intacta ahora mismo).

    Irena, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos. Consiguió identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Como los alemanes invasores tenían miedo de una posible epidemia de tifus, permitían que los polacos controlaran el recinto. Pronto se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del ghetto…  las familias se resistían a entregar sus hijos y muchos murieron con ellos en las cámaras de gas.

     

    Irena Sendler en una imagen de 1942, vestida de enfermera, su profesión en Varsovia, Polonia

    Cuando lo conseguía los iba sacando con distintas estratagemas, por ejemplo en  ambulancias como víctimas de tifus, cubos  de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, sacos de patatas, ataúdes...

    Logró reclutar al menos una persona de cada uno de los diez centros del Departamento de Bienestar Social de Polonia y con ellos elaboraron cientos de documentos con datos y firmas falsificadas dándoles identidades temporarias a los niños judíos.

    Pero ella era una mujer positiva y vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz.  Quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres,  su identidad, sus historias personales, sus familias. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.  Anotaba los datos en pequeños trozos de papel y los guardaba dentro de latas de conserva que luego enterraba bajo un manzano en el jardín de su vecino. Allí aguardó, sin que nadie lo sospechase, el pasado de 2.500 niños hasta que los nazis fueron derrotados.

    Pero un día la descubrieron.  Era  el 20 de octubre de 1943. Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la prisión de Pawiak donde fue brutalmente torturada. Irena era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos. Si hablaba suponía posiblemente la muerte de todos sus integrantes. Soportó la tortura y se rehusó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos.

    Le rompieron los pies y las piernas además de imponerle innumerables torturas pero mantuvo el secreto y  fue sentenciada a muerte. La ejecución nunca se cumplió porque el soldado que la llevaba a la muerte, la dejó escapar.  La resistencia lo había sobornado porque no querían que Irena muriese. Oficialmente figuraba en las listas de los ejecutados, así que a partir de entonces, siguió realizando su gran tarea pero con una identidad falsa.

    Al ser hecha prisionera,  debajo del colchón de paja de su celda encontró una estampa ajada de Jesucristo.  La conservó considerándola un mensaje milagroso en aquellos duros momentos de su vida. Pasaron los años y en 1979 se la entregó al Papa Polaco,  Karol Wojtyla.

    Unos de los muchos de aquellos niños salvados de la muerte segura por Irena Sendler, visitándola en el hospicio de ancianos donde vivió hasta su muerte en 2008, con 98 años de edadCuando el nazismo quedó atrás, todavía le tocó sufrir al comunismo, esa otra pandemia del Siglo XX del que muchos parecen olvidarse. Michal Glowinski a quien Irena ocultó en un convento en enero de 1943, ha comentado que  como la enfermera polaca había sido integrante del Partido Socialista, tuvo serios problemas con los invasores rusos.  Parece ser que  los interrogatorios y el hostigamiento de la policía secreta le  provocaron el nacimiento prematuro de su hijo Andrzej, quien murió dos semanas después. El resto de su familia ha sufrido penalidades por la misma causa.

    Cuando pasaba todo esto bajo el yugo de la Unión Soviética, en 1965 la organización Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de "Justa entre las naciones" y se la nombró ciudadana honoraria de Israel.

    En noviembre de 2003 el entonces presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, le otorgó la más alta distinción civil de Polonia: la Orden del Águila Blanca (Order Orła Białego). Irena fue acompañada por sus familiares y por Elzbieta Ficowska, "la niña de la cuchara de plata", una de los dos mil quinientos niños salvados por su valiente proceder. Siempre ha dicho que  "esos actos fueron la justificación de mi existencia en la tierra, y no un título para recibir la gloria".

    La historia comienza a trascender antes,  a partir de 1999 cuando un grupo de alumnos de un instituto de Kansas, en Estados Unidos, realiza como trabajo de final de curso un estudio sobre los héroes del Holocausto. Allí dieron con la historia de Irena Sendler  y supieron que aún vivía.

    Ello motivó que desde entonces hasta el 12 de mayo de 2008, día en el que falleció a los 98 años de edad, de forma permanente fueran llegando desde distintos lugares de Polonia y del mundo, muchos de aquellos niños salvados de la muerte o sus hijos o nietos, llevándole sus agradecimientos y presentes que poblaban su pequeña habitación.

    Anuncio del telefilme realizado por la CBS Columbia de los EEUU sobre la historia de la enfermera polaca Irena SendlerSu tardía popularidad interesó como tema a la  CBS  que ha producido un telefilme, The Courageous Heart of Irena Sendler, donde ha sido interpretada por la ganadora de un Oscar Anna Paquin.

    Cuando se le quiso hacer ver lo importante de su decisión y coraje, siempre Irena ha remitido a las palabras que le decía cuando era pequeña su padre: “Ayuda siempre al que se está ahogando, sin tomar en cuenta su religión o nacionalidad. Ayudar cada día a alguien tiene que ser una necesidad que salga del corazón

    Del corazón ha salido recordarla en estos días luctuosos para la humanidad en general, no solo para los noruegos… trajimos el recuerdo de una polaca, Irena Sendler, como homenaje a todo su pueblo, ese pueblo polaco que también ayudó y mucho a poblar y hacer prosperar a Argentina, donde constituye una colectividad muy numerosa y orgullosa de su origen.

    Irena, muchas gracias!


    Eduardo Aldiser      
    Argentina al Mundo recordando a vidas ejemplares del mundo

    Compartir en

    Lista de comentarios

    1

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Protección de datos