• La silla vacía de Adriana Serlik - Argentina Mundo / España - Escritora y poetisa argentina

    Nuestra compatriota acaba de presentar en Valencia y Madrid su nuevo libro bilibgüe de poemas Ara-Puc-Alenar , en castellano y valenciano. Su lectura me han suscitado una serie de sensaciones que he participado a la autora. Adriana Serlik desde Gandía, donde vive, me ha aportado recuerdos y el texto del poema "Silla Vacía" más el de otro suyo, "Nadie, no había nadie", de su anterior libro "Haz de luz".

    Adriana mismo me lo fue contando en esta nueva fórmula de conversación que son los emails. Entresaco estas palabras suyas como introducción a ambos poemas (recordándole a los lectores que la Sra. Serlik ha nacido y vivido en su etapa argentina siempre en Avellanesa, la ciudad más porteña de la Provincia de Buenos Aires):

    La rosa blanca con la que siempre Adriana Serlik perfuma nuestros días cuando nos envía un mensaje, saludo o poema

     

     

    "Cada vez que leo Silla vacía recuerdo esa confitería, muy cerquita del Conservatorio de Música, casi al final de la calle Callao. Tomaba el autobús en Avellaneda, el 10, y mientras viajaba una hora practicaba sobre mi falda. Tengo escrito un relato de la misma época que salió publicado en `Haz de luz´ ".
     

     

     Del poemario en castellano y valenciano Ara-Puc-Alenar (2011) Edición de Libros del Luthier

    SILLA VACÍA


    Ayer vivimos
    la expectativa del examen,
    digo ayer
    doce años han pasado.
    Yo era feliz con mis sueños
    no había conocido muchas caras.
    Vivía donde el mundo
    se me daba con la risa.
    Todo ha pasado
    vos
    silla
    estás vacía.
    Ya no está Mami
    sentada
    esperando
    el resultado del examen.
    Tantas veces
    me reprobaron luego
    tantas brisas
    me devoraron las manos
    tanta oscuridad
    me hundió
    tanto he perdido...
    Sin embargo
    no me siento extraña
    a esta otra
    que a veces
    ríe como loca frente al mundo
    porque todavía
    en parte es mío.
     
    CADIRA BUIDA

    Ahir visquérem
    l`expectativa de l`examen,
    dic ahir
    dotze anys han passat.
    Jo era feliç amb els meus somnis
    no havia conegut moltes cares.
    Vivia on el món
    se`m lliurava amb un somriure.
    Tot ha passat
    tu
    cadira
    estàs buida.
    Ja no està la mare
    seguda
    esperant
    el resultat de l`examen.
    Tantes vegades
    em criticaren després
    tantes brises
    em devoraren les mans
    tanta obscuritat
    m`enfonsà
    tant he perdut...
    Tanmateix
    no em sent estranya
    a aquesta altra
    que de vegades
    riu com una boja contra el món
    perquè encara
    en part és meu.

    Del libro Haz de Luz, (2009) Ediciones Legados:

    Nadie, no había nadie.

    Nadie, no había nadie.
    Me dijo que estuviese a las seis y media y fui puntual.
    Durante el viaje practiqué sobre la ventanilla los sesenta
    minutos.
    ¡Era tan importante! Toqué y volví a tocar el Improntus
    de Schubert infinitas veces.
    Corrí al bajar del autobús por la avenida.
    Era la primera vez que tocaba en público y sabía que era
    la quinta del programa.
    Subí la escalera tratando de arreglarme el pelo y, cuando
    entré, me angustió el silencio.
    Me acerqué al Salón y estaba vacío.
    ¿Sería demasiado pronto?
    Lucas, el bedel, me informó que había sido un éxito, ha-
    bían ocupado las ciento cincuenta butacas.
    Salí llorando lentamente.
    El lunes siguiente, cuando pregunté a la profesora, la que
    iba vestida de gasas y pieles extrañas, me dijo que simplemen-
    te se había equivocado de hora al citarme. Y volvió a repetirme
    que las chicas pobres, como yo, no deberíamos estudiar en el
    Conservatorio Nacional.

    Querida Adriana...
    sigo la charla, pero ahora en público. Eres una paciente lectora impaciente que nos traes evocaciones tuyas que conectan con las nuestras, de una época que vivimos en ciudades o pueblos distintos, pero que tiene signos idénticos. Allá ibas tú con tus sueños... fuera, tras las ventanillas o la vidriera de la confitería aquella, estaba la realidad.

    Gracias por permitirnos vivir tus recuerdos, reflotando los nuestros.

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    Lista de comentarios

    Coco Sily13/01/2012 23:07:40

    Eso no es poesía, una concepción básica e infantil de lo que es literatura.

    Daniel Ardid Luna27/06/2011 19:55:12

    Adriana es un ser excepcional, llena de vida y de vivencias. La suya es una trayectoria digna de admiración. Una mujer que ha sabido hacerse un hueco allí donde ha estado gracias a su obra y, por supuesto, a su actitud ante la vida. Su experiencia es enriquecedora para muchos de nosotros. Aquí en Gandia se la quiere, y mucho.

    josep25/06/2011 23:31:03

    Que suerte poseer en la estima a personas tan sensibles en la traducción emotiva por la palabra escrita, como lo hace el Sr. Eduardo Aldiser cuando rememora a su amiga Adriana.

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