• Música argentina. Homenaje a Litto Nebbia que alimenta cuerpos y almas

    Una iniciativa de Fabián Spampinato en beneficio del Comedor Fueguitos que realiza así la tercera producción discográfica destinada a fines sociales. Lo había hecho con Luis Alberto Spinetta y León Gieco. Ahora el destinatario de una antología musical increíble ha sido Litto Nebbia en esta Sinfonía para Catedrales Vivas o, como se puede leer en la batería de la portada, "Captain Nebbia’s Living Cathedrals Club Band".

    En el diario Página 12 de Buenos Aires, Argentina, el periodista Cristian Vitale lo cuenta de esta manera:

    "Sinfonía para Catedrales Vivas, tercer mojón de la zaga de homenajes motorizada por el músico, periodista y productor marplatense Fabián Spampinato en beneficio del Comedor Fueguitos, condensa 64 versiones libres en tres discos, cuyo circuito de distribución va por fuera de los canales típicos. Y cuesta un trueque: cinco kilos de alimentos no perecederos con destino a niños sin recursos. Noble y doble fin que, en su cara estrictamente estética, muestra un notable y plural despliegue musical sobre la obra de Nebbia con tantos matices como rostros hay en el Pepper criollo.

    “La balsa”, ¿cuál si no?, abre el disco reformada por el mismo Nebbia apoyado en Ricardo Soulé, Ciro Fogliatta y Brian Ray, guitarrista de Paul McCartney, que accedió a grabarla durante la visita del beatle al país. Siguen “Madre, escúchame”, otra gema de Los Gatos, que Gustavo Santaolalla tomó para homenajear a su mami de 90 años, y dos versiones de “El rey lloró”: una, acústica y con guitarra de doce cuerdas, encarada por Pedro Aznar. Y la otra, por el músico-periodista Claudio Kleiman, acompañado por Skay. “Sabía que representaba todo un desafío hacerla, porque es un hiperclásico, pero pensé que podía encontrar una forma de hacerla a mi manera, que a la vez conservara la esencia del tema y no se apartara demasiado de su magia original”, explica Kleiman, que abrillantó su versión en clave folk-rock con los aportes en dobro y lap-steel de Pablo Hadida, los coros de Fernando Blanco y Lucrecia López Sanz y la coda melodiosa del gran Skay. “Creo que ‘El rey lloró’ condensa, en letra y música, todo lo mejor y más personal del primer rock nacional, tiene originalidad, poesía y vuelo”, destaca Kleiman que, según Nebbia, nutrió al clásico de una impronta Buffalo Springfield.

    Tapa del disco Sinfonía para Catedrales Vivas en homenaje a Litto Nebbia, famoso cantautor argentinoEn una mirada tester hacia dentro, el homenajeado también ha destacado las versiones de Santaolalla, de Salomar (“Restaurante del diablo”), de los “andreses” Ruiz y Ravioli (“Muerte en la Catedral”), de Nath Ottaviano (“Ellos, los mares”), de Cabrió (“Tatuaje desnudo”), de Leandro Kalén (“El primer hogar”) y de “Esperando un milagro”, por el pianista Andrés Beeuwsaert. “No soy un compositor que se moleste cuando alguna canción ha sido modificada. De hecho, siempre pido que no hagan covers. Creo que la música se beneficia si cada quien la toca a su personal estilo. Me importa mucho que se respete la armonía, porque en el tipo de música que escribo la melodía está enraizada todo el tiempo con la armonía. También me ha dado gran alegría notar que se han elegido canciones de diversas épocas, sin anclarse en querer tocar lo más popular”, destaca Nebbia.

    La lista es larga y sobrevuela todas las formaciones, dobleces y cambios estéticos del largo día del vivir nebbiero. Del momento más rockero de Los Gatos (con Pappo) prevalecen “Mujer de carbón”, por Rino Rafanelli y su banda, y “Sueña y corre” by Estelares; de uno de sus máximos logros como solista, aparece “Sólo se trata de vivir”, revisitado por Gieco y la banda marplatense Privé; entre joyitas de Melopea –el disco– emerge “La ventana sin cancel”, por Fabiana Cantilo y Ezequiel Borra, y de la época de Los músicos del centro, el tema “Otra gente”, reformado por el tecladista de aquella formación cordobesa que acompañó los vuelos de Nebbia unas tres décadas atrás, Mingui Ingaramo. “Sabiendo que la versión que haría iba a ser de piano solo, simplemente me puse a tocarla a mi modo, con algunos desplazamientos armónicos y tratando de seguir ‘con el corazón’ la melodía. La canción es de principios de los ochenta... acaso una de las épocas más brillantes del maestro”, explica Ingaramo a Página/12. Leo García, por su parte, se apropió, en clave pop, de la bella “Deja que conozca el mundo de hoy”, de Litto Nebbia Volumen I. “Me encanta lo totalmente pop que es el tema. Dice del objetivo sin sendero que tiene todo joven y la melodía va justo con eso, obvio que el genio de Nebbia lo haya podido transmitir”, señala García.

    A Fernando Blanco, beatlero viejo, le tocó –¿cuál si no?– “Para John”, el réquiem urgente que Nebbia compuso no bien se enteró del asesinato de Lennon. “La selección del tema fue algo natural. Grabamos la base una tarde antes de tocar en Mr. Jones. Después me llevé las pistas a mi casa, lo canté y lo mezclé por mi cuenta. La idea era hacer una versión que se mezclara un poco con ‘(Just Like) Starting Over’, uno de mis temas preferidos de Lennon. Me parece un tema muy sincero y sentido”, redondea el guitarrista de Nube 9, uno más entre los rostros que integran este bienvenido Captain Nebbia’s Club Band.

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