• Néstor Norma comenta para Argentina al Mundo, Juan y Eva. Cine argentino

    Juan y Eva. La vi dos días antes de volver a España en los cines Gaumont, en Congreso, Buenos Aires de nuestra Argentina. y la larga fila de mayores y jóvenes que esperaban para entrar me habló de un tiempo nuevo. Un tiempo político que he vivido en otras latitudes y con otros matices ideológicos, pero con la misma ilusión y movilización. Compacta fila de una heterodoxa multitud que, con curiosidad y júbilo, esperan ver la génesis de ese vínculo de dos personas claves en la historia argentina.

    La película tiene un ritmo excelente, y la intercalación de documentales de la época reviven con precisión el momento histórico. Se nota la mano de mujer en el guión. Perón es un macho al que le gustan las jóvenes y no lo oculta, pese al ambiente de Tutancamón que impera en la esfera castrense. Ambos defienden su amor con una actitud de vanguardia y anticonvencional.

    Y la directora, Paula de Luque, asume riesgos en la personificación de Eva. Julieta Diaz hace un papel menos crispado que Esther Goris. Eva se enfrenta sola a los militares para reclamar la libertad de Perón, pero no aparece en ningún momento con Mercante y líderes sindicales convocando a los trabajadores a Plaza de Mayo. Está en las antesalas de la Casa Rosada, esperando compungida la llegada de su hombre.

    Emocionante el momento en que Perón entra definitivamente en la historia cuando desde el balcón de la Casa Rosada habla a la multitud congregada. Sorprendente multitud que ha llegado convencida desde sus lugares de trabajo. Miles de pañuelos blancos, y alguna que otra pancarta improvisada, saludan con un alborozo infinito a ese coronel que aún no conocen demasiado, pero que perciben como el conductor que necesitan. Y entonces resuena la voz de Perón, potente, pausada, y con una gravedad que penetra en la conciencia de sus interlocutores."Compañeros.."

    Es ahí, con la presencia sin precedentes de la multitud coreando su nombre en la Plaza de Mayo, cuando Perón decide liderar un movimiento que ya estaba en marcha, rotos los partidos tradicionales y sin capacidad de maniobra militar.Tiene mas fuerza el momento si se recuerda que horas antes Perón, desalentado y confuso, le proponía a Eva dejar todo e irse lejos a vivir su amor.

    Una película viva, exacta, sin conseciones excesivas. Es lógico que un medio antiguo y superado por los hechos que ocurren y que ocurrirán, como el diario La Nación, cuyos precursores no estaban en la plaza, ni ayer ni hoy, decidan dejar sin empleo a un trabajador que contó el film desde su verdad subjetiva. Que es la única verdad.

    Un abrazo para todos.

    Néstor Norma, periodista argentino residente en España, especializado en cine y teatro

    Néstor Norma
     
    Argentina al Mundo con la difusión del cine argentino

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    Lista de comentarios

    Isabel Ortega03/12/2011 21:22:46


    El hecho cinematográfico exerce una dulce magia en nuestras mentes. El milagro se hace al encontrarme delante de una memoria histórica contada con buén gusto y arte. Juán y Eva, expone un retrato del gran líder, del hombre que fue Perón y de su mujer Eva. Merece aplausos tanto el guión como la dirección que hacen con que los flash backs, actuen con destreza y abilidad, el salto en el tiempo. El actor protagonista impone, a partir de la figura escénica y del competente tono de voz, una presencia vital al personaje. Una bella história de amor, contada con arte.

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