• Rosa Molina, escritora y del tango argentino. Navidades en Madrid

    Nuestra amiga Rosa Molina que está dejando plasmado en libros su pasión por el tango bailado, con muchos amigos argentinos, portorriquenses y uruguayos hechos a través del baile y las visitas tangueras por el mundo, nos describe la Navidad en Madrid, su ciudad natal...

    Madrid y la Navidad, recuerdos, nostalgia y recorrido histórico

    Al poco  de nacer, con cuatro o cinco años,  ya mi padre me llevaba a dar un paseo por la Cuesta Moyano, incluso alguna vez me compraba cuentos de  segunda mano. Ahora ya la ciudad de transformó en toda una gran urbe donde solo es un recuerdo y donde los árboles de Navidad van sembrando las calles de Madrid.

    Subiendo por el Paseo del Prado te podrías  imaginar cuadros saliendo por sus grandes puertas del Museo del Prado;   del  Thisein o Reina Sofia. Empiezan a querer ser partícipes de estas Fiestas Navideñas. Sus espíritus no quieren ni desean estar colgados en unas paredes frías donde nadie les llama. Sus espíritus se quieren engalanar como nosotros. Quieren, además, hablar y ser felices de poder comenzar un nuevo año.

    La  Fuente de Apolo vista desde la Cibeles, en el Paseo del Prado,  se yergue  remolona  y casi diría real porque se inauguró  en el  siglo XIX con motivo del enlace del Príncipe Fernando VII (hijo del Rey Carlos IV).

    Caminando, caminando ya también de pequeña conocía la Diosa Cibeles. Me parecía enorme e incluso esos dos leones que siempre la acompañaban me daban miedo y me sentía demasiado pequeña a su lado. Procuraba acercarme a ella lo menos posible no sea que ellos  me mordieran. La Diosa Cibeles  originalmente nació en Frigia y la llamaron Real, Diosa de la madre Tierra que fue adorada en Anatolia desde el neolítico.

    Lleva a sus lados Atalanta e Hipomena, dos amantes convertidos en fieras por haber profanado el templo de la Diosa Ceres. Tallada en mármol blanco en 1782  en proyecto inicial de Ventura Rodríguez. Solo me gustaba caminar como ahora caminamos a través de este video pero con la diferencia simple y llana de ser una niña  sin  formar parte de la vida adulta.

    Ni siquiera podía andar por la calle Montera, sorteábamos esa calle por los inconvenientes de ser una calle de baja moralidad pero a mí me gustaba ver todo lo desconocido y preguntaba una y otra vez por qué no se podía atravesar esa calle. Ahora con un gran árbol de navidad  en esa calle y otro en la Plaza Callao se miran mutualmente y se dan la bienvenida porque ese prejuicio pasó a llamarse historia. Además,  por encontrarse felices y festivos ante tanta multitud en estos días.

    Ojalá hubieran puesto de pequeña una pista de patinaje en la Plaza de Callao. Han pasado más de cuarenta años. Seguro que mis padres me hubieran llevado y seguro que hubiéramos alquilado unos patines con unos botines blancos, blancos como la nieve. ¡Pero en aquel entonces no había pistas de patinaje artificiales!  ¡Qué pena! Sin embargo ahora pueden patinar todos los niños y mayores. No hace falta ir a las montañas. Ni tener coche. Ni tener amigos para que te lleven. Ahora estás cerca. Además, tienes películas que te van diciendo donde se encuentran los lugares más simbólicos. Sobre todo para las personas que no son de Madrid.

    Sí, podía ver las fiestas en la Puerta del Sol, pero que frías eran esas fiestas cuando era chica. Casi todos los años  el símbolo heráldico ( Escultor: Antonio Navarro Santa Fe/1966)“del  El Oso y el Madroño”  inaugurado en 1967, estaba tiritando de frio por las grandes nevadas que caían. A mí me gustaba agarrar un puñado de nieve con  mi mano, todavía pequeña, y tirársela a mi padre. Él se reía  - todavía recuerdo su imagen en mi pensamiento – y  hace que resbalen unas pequeñas lágrimas de cariño viéndole sonreír.  Recuerdos imborrables de mi niñez que no se me olvidarán jamás. Así recuerdo la Puerta del Sol. Ahora  se viste con el gran árbol de Agatha Ruiz de Prada.

    Llegamos a la Plaza  Mayor y sus mercadillos de la Plaza de Jacinto Benavente. Todo era alegría y jolgorio, fiesta, diversión. Me parecían  los puestos gigantes y lo que había en ellos un gran tesoro inalcanzable. Por eso disfrutaba viendo figuras navideñas, confetis, gorros plateados, figuritas para los belenes, casitas, cerditos, ovejitas y muchas más cosas que allí vendían principalmente a las personas mayores.

    Caminamos  mi padre y yo por la Gran Vía .Él estaba un poco cansado pero no le dejaba en paz y quería seguir caminando hacia la Plaza de España. La Gran Vía ahora convertida en más de  cien años de historia. Este proyecto comenzó a ejecutarse a principios del siglo XX  y sus arquitectos fueron Velasco, Mathet y Belmas  junto con un gran equipo. Ellos consiguieron   modernizar la ciudad de Madrid y lo consiguieron. Ahora nos deja con la boca abierta por la gran oferta comercial de la zona. Al atardecer la calle y los edificios, junto con el árbol de Navidad de Ben Busche, se iluminan mostrando un gran espectáculo.

    Qué rápida iba por la calle Velázquez, calle donde  las casas y villas de la zona te dejaban con la boca semi-abierta. Solo podía mirar los escaparates y solo podía también mirar a los niños como vestían y caminaban con esas ropas tan elegantes y comiendo dulces que no podíamos comprar. Además mi padre me decía que el dulce no eras bueno para los dientes y me quedaba tranquila pensando que ese niño/a podía enfermar de tanto comer  dulces. Pero las muñecas de los escaparates me impresionaban tanto que hubiera dejado a mi padre en prenda por tener una. ¡Cuánto me gustaban!

    Ahora después del tiempo transcurrido el último árbol de navidad obra de “Alianto” y de este video se asienta en la  Plaza de Colón camino al Paseo de la Castellana donde también miraba con esplendor y sueños de una niña los palacios que iban derribando poco a poco para convertirse en apartamentos de lujo. Así es la vida y así es la forma de querer a una ciudad donde me crie y formé mi vida. La historia se repite con personas diferentes en infinidad de países igualmente diferentes,  pensando  que el último adiós sea donde tus recuerdos marquen una profunda huella  de arraigo en tus sentimientos.

    ¡FELICES FIESTAS!... para los lectores y amigos de Argentina Mundo y Argentina Tango

    Rosa Molina, Madrid, España - Diciembre 2011/12
     

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    Lista de comentarios

    Susana28/12/2013 14:21:36

    Excelente el trabajo de Rosa Molina, he tenido la dicha de conocerla, acá en la Argentina, le deso el mejor de los éxitos.

    Susana27/12/2013 16:26:15

    Felicitaciones, no solo es una gran escritora sino una excelentísima persona, sentí mucho placer en conocerla acá en Buenos Aires, Rosa siempre te esperamos con los brazos abiertos.

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